Cuatro alternativas al atasco
El País
22 de septiembre de 2010
Compartir coche, pedalear hasta en las cuestas, caminar kilómetros o disfrutar de los transbordos, moverse con menos humo es posible.

Tienen su coche aparcado en el garaje o se han deshecho de él. Apuestan por otro medio de transporte, más barato, entretenido y sostenible. Cuatro madrileños cuentan cuál es su alternativa diaria a los atascos. Mientras más de 2,4 millones de coches circulan cada día por la capital la bicicleta, el transporte público o el coche compartido intentan ganar el pulso.
Ana Bernique - "Vendí mi coche y la moto para usar la bici"
Con Ana Bernique da la impresión de que se puede vivir con una bici debajo del brazo. "Siempre ha sido mi medio de transporte. Miento. En realidad llegué a tener coche y moto pero los vendí para obligarme a usar la bicicleta. Cuando tenía el coche, me di cuenta de que no usaba otra cosa", cuenta esta actriz, "mitad alemana-mitad madrileña".
Su recorrido habitual, Chamberí-Legazpi, requirió un par de entrenamientos para quitarse el miedo. Ahora recorre tranquilamente sus 13 kilómetros, sube una pendiente de las que duelen hasta en primera y presume de tener la conciencia (ecológica) bien tranquila. "Es que me parece una burrada vivir en una ciudad donde miro alrededor y solo veo un ocupante por coche", clama mientras mira de reojo su bonita y pesada bicicleta verde.
Acostumbrada a Colonia (Alemania), donde "en las autoescuelas te enseñan a girar la cabeza para ver si hay un ciclista", Bernique es de las que se empeñan en reivindicar sus dos ruedas. No entiende por qué el Ayuntamiento "ha ignorado los carriles bici que se aprobaron" en el proyecto de remodelación del Eje Prado-Recoletos. Tampoco que se hayan instalado un montón de hierros donde encadenar el manillar, pero que se haya abandonado el Mybici, el sistema público de alquiler que desde hace años es un éxito en Barcelona.
El año pasado, precisamente en la Semana de la Movilidad, Alberto Ruiz-Gallardón anunció a bombo y platillo que este servicio de alquiler funcionaría en la primavera de 2011. Meses después la crisis se comió los 51 millones que debían gastarse en 10 años para disponer de 1.500 bicicletas y el proyecto quedó aparcado sine díe.
"Madrid no tiene conciencia ciclista. Hay veces que da miedo circular. Conozco a gente que no usa su bicicleta porque no se atreve", se queja mientras recuerda los bocinazos e insultos de los taxistas cuando ha ocupado su carril o el acoso de conductores impacientes que reivindican su prioridad. "Yo las ventajas de la bici las tengo claras: es lo más barato, me mantiene en forma y es ecológico. Y que conste que lo que defiendo no es una utopía. Existe realmente y está en el extranjero"...
- Carlos Risollo - Carles Francesc -



