El autobús de la Barbie

Motor 16

Cuando vi por primera vez un Gulliver por una calle céntrica de Madrid no me podía creer lo que mis ojos tenían delante. Era un autobús casi de juguete que se movía con una agilidad pasmosa y sin el ruido característico de los tradicionales autobuses diésel. La EMT ya había utilizado alguna vez autobuses eléctricos a lo largo de su historia, pero nunca había tenido dos líneas y 22 minibuses de este tipo circulando por la ciudad.

Andrés Mas

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