Ni el chupito después de comer
El País (Edición Nacional)
3 de agosto 2012
Nadie duda ya de la incompatibilidad entre el alcohol y la conducción. Solo unos pocos aplaudirán aquel “dejenme que beba tranquilamente mientras no ponga en riesgo a nadie” que pronunció el expresidente del Gobierno José María Aznar en 2007.
Precisamente ese es uno de los efectos que produce el alcohol: la alteración de la valoración del riesgo y la sobrevaloración de capacidades.
Patricia R. Blanco
